El entrenamiento del oficial de ley y orden toma tiempo, dedicación y disciplina. Para Astor, Lotte, Jony, Zoly y Viking, oficiales de cuatro patas de la raza pastor alemán que componen la Unidad Canina de la Policía Municipal de Guaynabo, no es la excepción. Su entrenamiento son todas las semanas siempre en un escenario diferente. Lo que no cambia es su objetivo: encontrar el kong.
 
El kong es un objeto en material de goma el cual se utiliza como una herramienta para entrenar a los perros, siendo este su premio.  Este juguete es la motivación para que el can encuentre el objetivo deseado por su manejador.
 
En entrevista con Ley&Orden, el sargento Juan R. Díaz, director de la División Canina de la dependencia municipal junto a su equipo de trabajo, explicó que los canes trabajan por el kong. “Nosotros lo que buscamos es que ellos se motiven porque los canes no entienden que ellos trabajan, ellos simplemente entienden que esa búsqueda que ellos realizan es por un motivo”, indicó la agente Cynthia Pagán manejadora de Lotte. “Lo que nosotros hacemos es que cuando el can sale a trabajar nosotros le reforzamos las ganas y el interés que tiene de obtener ese premio. Los motivamos con este juguete que a ellos les llama mucho la atención”, explicó Pagán.
 
El secreto de esta pieza de goma para el agente Daniel Cumba,  instructor de la Unidad y manejador de Astor,  es que es un “stress reliever… esto para ellos los libera de esa tarea tan complicada que es buscar su objetivo. Ellos son bien posesivos con sus juguetes”.
 
El perro policía, mejor conocido como K-9 que significa canes que son entrenados específicamente para asistir a un policía o a otros agentes de ley y orden en su trabajo, también juega un papel importante en la comunidad, ya que ayudan a prevenir y contrarrestar la criminalidad.
 
Sentido del olfato
 
En los perros el olfato es el sentido más desarrollado por eso se destacan en labores policiales. De acuerdo al blog español El encantador de perros especializado en educación y adiestramiento canino, los perros tienen entre 150 millones y 300 millones de células receptivas de olor, mientras que el ser humano tiene 5 millones.  Además, tienen memoria olfativa  que alcanza 2 kilómetros de distancia.
 
En Guaynabo cuentan con cinco canes los cuales dos están entrenados para detectar narcóticos, dos armas y uno explosivos. Este último resulta el más complejo de los entrenamientos, ya que el perro es entrenado para detectar 12 olores diferentes mientras que para drogas son cinco y para armas dos olores.
 
Al momento del entrenamiento la agente Pagán nos explicó que los comandos que le dan a los canes no son en inglés como suelen hacer muchas personas, ya que los perros tienen que corresponder a lo que cada manejador le hable. “Esa conexión que nosotros tenemos con nuestros compañeros canes es una comunicación bien directa”, dijo Pagán.  “Por eso nuestros comandos son privados de la Unidad. Cuando salimos a trabajar ese can tiene que responder únicamente a lo que yo le diga, no a lo que pueda escuchar fuera”, indicó la agente. 
 
 
“Nuestro compañero”
 
Los perros policías junto a sus manejadores desarrollan una estrecha relación y no es para menos. El único que puede trabajar con cada can es su manejador. Esto debido a que la especialidad y comandos de cada uno es individual. “Hay que mantenerlos en sus olores especializados para que no entren en ninguna duda razonable cuando se llegue al tribunal”, explicó Pagán.  Por este y otros motivos, el perro se convierte en un compañero inseparable en la vida de su manejador. Llegan a trabajar y se van juntos. Tanto es así que los canes viven con sus manejadores. “Cada uno tiene su propio cuarto”, indicó el sargento Díaz. 
 
En ese sentido, como agente de ley y orden público existe el compromiso de salvaguardar la vida y seguridad de los ciudadanos. Pero para los agentes y manejadores de canes, tener la responsabilidad de cuidar a un can de servicio en su casa “cambia la vida por completo”.
 
“Para estar en la Unidad [Canina] se necesita: disposición, disponibilidad y sacrificio”, indicó Cumba. “Te cambia la vida por completo, hay que estar siempre pendiente al can”, mencionó Cumba sobre su convivencia con Astor. El manejador de cada perro policía debe de proveerle un cuarto o espacio solo para el can con al menos aire acondicionado. Además, se le asigna una patrulla para cada uno de los canes. También como parte de las responsabilidades del manejador, está inspeccionar al perro varias veces al día para asegurarse que esté bien de salud.
 
“Es una gran responsabilidad… es como un nene chiquito. Hay que estar pendiente a él. La vida te cambia”, con estas palabras resumió el agente Ricardo Rivera su experiencia de tener en su casa al can de servicio Zoly. “Yo lo peino diariamente. Le doy ejercicio cuando estoy en mi casa”, indicó.
 
“Nosotros tratamos de darles ese tiempo de descanso que para ellos sea también placentero, pero teniendo siempre en cuenta que son canes de trabajo, no mascotas”, dijo por su parte Pagán. “Tienen su tiempo de comida, descanso y ejercicio diario salvaguardando siempre la seguridad de ese can de trabajo que es nuestro compañero también”, añadió.
 
Pagán igualmente explicó que “tenemos que tener en cuenta que es un compañero de trabajo y que tenemos que darles sus atenciones pero no excedernos porque no es una mascota es un can de servicio”.
 
 
Momento del retiro
 
Los perros policías son considerados agentes de la ley con número de placa. Si alguno muere en el cumplimento del deber, como fue el caso de Kye, un perro policía en Oklahoma el año pasado, le rinden homenaje con honores policiales. Pero cuando llega el momento del retiro, que puede ser porque cumplieron de 8 a 9 años de servicio, por problemas de salud o porque perdieron las habilidades para las que fueron entrenados, también se hace con honores.
Aunque la Unidad Canina de la Policía Municipal de Guaynabo se reorganizó en el 2012, de acuerdo al sargento Díaz,  desean que cuando llegue el retiro de algún can, sea su manejador quien se quede con su compañero de cuatro patas. Ya no como un can de servicio, si no, como mascota.
 
“Aquí los canes se tratan como parte de la familia”, puntualizó el sargento Díaz.-
 
 
 
jueves, 29 de enero de 2015
Por Wilmarie Rivera

 

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